
¿Qué son los disruptores endocrinos y cómo afectan a tu salud?
Los disruptores endocrinos afectan a tu salud, tu equilibrio hormonal y a tus ciclos menstruales. ¡Aprende cómo evitarlos para estar más saludable!
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Prácticamente, todas las mujeres hemos sufrido una infección de orina en algún momento de nuestra vida, y sabemos lo molestas y dolorosas que puede llegar a ser.
Las mujeres somos más susceptibles a sufrirlas porque tenemos la uretra más corta que los hombres (2 cm frente a los 15 cm del hombre), y eso da paso a que las bacterias migren hacia la vejiga con más facilidad.
Por desgracia, el tratamiento de elección más común son los antibióticos. Son eficaces porque alivian los síntomas rápidamente, pero en realidad, no abordan la raíz del problema, de hecho lo agravan, ya que destruyen y alteran la microbiota intestinal y vaginal (TAN importante), propiciando el desarrollo de más infecciones y otras alteraciones derivadas de una disbiosis intestinal.
Por eso, el 80% de mujeres tras la toma de antibióticos acaban desarrollando un episodio de candidiasis vaginal.

Quiero compartirte algunas estrategias útiles para ayudar a prevenirlas:

Trabajo la salud femenina desde la causa: alimentación, hormonas, estrés y microbiota. En 20 minutos vemos si puedo ayudarte.
Para fases tempranas de la infección, te propongo estas alternativas (también sirven como apoyo en la prevención):
Te recomiendo:

Es un azúcar que se pega a la bacteria E. coli evitando que se adhiera a las paredes del tracto urinario, permitiendo que sea expulsada del cuerpo durante la micción.
Contiene compuestos llamados proantocianidinas, que tienen propiedades antibacterianas. Estas proantocianidinas evitan que las bacterias, en particular la E. coli, se adhieran a las paredes del tracto urinario. Se puede tomar en forma de zumo o de suplemento.
Es una proteína presente en las primeras barreras de defensa del cuerpo (mucosas y fluidos corporales). Tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, lo que la hace muy eficaz para la prevención de infecciones, ya que ayuda a inhibir el crecimiento de microorganismos patógenos. Su indicación es vía oral, pero se han visto muy buenos resultados si se pone tópicamente a nivel vaginal.
Con cepas que ayuden a recuperar el equilibrio de la microbiota vaginal. Principalmente Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii y Lactobacillus gasseri.
Evita azúcares y harinas refinadas, ya que las bacterias responsables de las infecciones urinarias sienten una gran atracción por este tipo de alimentos. Sigue una alimentación antiinflamatoria, potenciando el consumo de:

Tener una infección de orina de manera puntual no es un problema, el problema viene cuando son recurrentes. Si tienes más >3 episodios al año de cistitis, es importante valorar el estado general del cuerpo, probablemente haya una disbiosis intestinal que se deba tratar.
Si todo esto te resuena, ¡no te conformes con los antibióticos! Con un abordaje integral que vaya a la raíz del problema, se puede resolver y evitar que vuelvan a aparecer.
Trabajo la salud femenina desde la causa: alimentación, hormonas, estrés y microbiota. En 20 minutos vemos si puedo ayudarte.
Dos episodios en seis meses o tres en un año. A partir de ahí no basta con tratar cada infección: hay que buscar por qué se repiten, y la respuesta suele estar en el intestino, en la microbiota vaginal, en las hormonas o en hábitos de vida.
En cuanto notes escozor o urgencia: bebe mucha agua, orina a menudo sin aguantarte y toma D-manosa. Muchos principios de cistitis se frenan así en 24–48 horas. Si en dos días no mejora, hay sangre en la orina, fiebre, dolor en un lado de la espalda o estás embarazada, necesitas valoración médica y probablemente antibiótico.
Porque vive en el intestino, la uretra femenina es corta y está cerca del ano, y la E. coli tiene unos filamentos (fimbrias) con los que se agarra a la pared de la vejiga. Es responsable de entre el 75 y el 95 % de las cistitis. La D-manosa actúa justo ahí: se une a esas fimbrias y la bacteria se va con la orina.
Para prevenir, sí: en mujeres con infecciones de repetición reduce el número de episodios gracias a las proantocianidinas, que impiden que la E. coli se adhiera a la vejiga. Para curar una infección ya instaurada no sirve.
Las relaciones sexuales arrastran bacterias hacia la uretra (por eso ayuda orinar después). En la menopausia, la bajada de estrógenos adelgaza la mucosa y reduce los lactobacilos vaginales que frenan a la E. coli, y las cistitis se disparan; cuidar la microbiota, hidratar la mucosa y, si tu médica lo valora, el estrógeno vaginal local cambian mucho el pronóstico.
Si hay fiebre, escalofríos, dolor lumbar o en el costado, vómitos, sangre en la orina, si los síntomas duran más de dos días o empeoran, si estás embarazada o si se trata de una niña o un hombre. Estos signos apuntan a que la infección sube al riñón o a otra causa que hay que tratar sin esperar.
Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Si tienes síntomas, acude a tu médico o ginecóloga.

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